En un cálido día donde el único sonido que se escucha es el viento moviendo las arenas del desierto se asoma detras de una montaña unos grandes ojos con melena de seda como la tela; de repente se estremece al ver un trozo de pan que parece todo un manjar, pero lo que no sabía era que en cada montañita se escondía una personita con la misma filosofia.
Muchas manos lo cubrían aunque con un trozo de miga se conformarían.. pero las ironias de la vida es que esas migajas por la que luchaban provenian de una persona que ya no le apetecia lo tiró para comerse una tarta de fresas con sirope de caramelo y asi satisfacer lo que el cuerpo de pedía mas aún sabiendo que esos niños de hambre se morían.
viernes, 25 de diciembre de 2009
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